sábado, 5 de enero de 2008

primera escapada del año

mi año comienza con una maratón. decidí ponerme las seis guardias en trece días para poder coger luego vacaciones. lo bueno, que a partir del día trece estaré un mes sin hacer guardias. lo malo, que durante dos semanas tengo prácticamente guardia un día sí y uno no. afortunadamente las libro, por lo menos descanso al día siguiente. y menos mal, porque no están siendo muy buenas. el jueves tuve al segunda y la tarde terrible, con incontables viajes entre el maternal y la general. vamos, que hice piernas todo y más.

el miércoles y el viernes días libres. la verdad es que salvo salir a correr, mi nueva afición deportiva (junto con subir los trece pisos de mi casa andando), no hice nada más. bueno, descansar, que es no hacer nada pero es algo muy importante para el cuerpo, sobre todo después de la tralla con la que he empezado el año.

mi primera escapada del año (hoy sabadete) ha tenido su miga pero ha valido la pena, como siempre he disfrutado mucho del paisaje y de los pueblos que he visto.
la ruta: losa mora. punto de partida: rodellar, un pueblo recóndito de la sierra de guara, a 30 km de la carretera general. el camino al pueblo precioso, una carretera asfaltada serpenteante a lo largo del valle y entre bosques. el susto, que pillé hielo y perdí el control del coche en una carretera estrecha a cuya izquierda había barranco. afortunadamente y no sé cómo, mi intuición hizo que diera giros de volante y no pasó nada, salvo que me quedé cruzada en la carretera. menos mal que no hay tráfico por esos lares!
la otra miga del asunto, que tardé una hora en enfilar la ruta. no sé porqué me empeñé que el camino tenía que ser por la izquierda. incluso subí por un barranco y me di cuenta que estaba equivocada cuando aparecí de nuevo en el albergue al que entré para preguntar.
así que volví a bajar al río (estuve a punto de tirar la toalla e irme a otra ruta) y fui hacia la derecha. y tate! el camino estaba ahí. eso sí, señalización desde el pueblo nula. pero bueno... había que atravesar el río tres veces saltando de piedra en piedra. con el día que llevaba ya pensé que metería la zanca en el agua, pero no fue así.
llegué al manantial, aprecié el caprichoso agujero en la roca con forma de delfín y ala! a subir el barranco de andrebod, cuyo último tramo de hielo me hizo desafiar a la gravedad, con suerte que no ganó. llegué a la pardina seral y enfilé el desfiladero vallejo de los moros, que me sorprendió con dos cabras madre e hija (menudo susto cuando la madre me clavó la mirada, cosa que afortunadamente tampoco pasó de ahí) y con un camino totalmente cubierto de nieve (pero transitable), hasta el dolmen losa mora.
mi intención era recorrer todo el collado hasta otín pero iba un poco tarde y ante la duda de si me daría tiempo o si encontraría más nieve decidí (creo que inteligentemente) dar la vuelta y volver sobre mis pasos, descubriendo una perspectiva diferente del paisaje visto de atrás a delante.
llegando a rodellar me paré a observar a varios escaladores afrontando tal spiderman las paredes del barranco (pedro, me hizo pensar en ti) con gran soltura y agilidad. me dieron envidia, pero creo que yo parecía un mono en tal entesitura.
a las tres ya estaba arrancando motores. ninguna incidencia en el viaje de vuelta y a las cinco ya estaba en casa. duchita rápida y al centro a ver la cabalgata de reyes. no sabía que zaragoza tenía tantos habitantes! madre mía cómo estaba el centro! conseguí coger buen sitio en un jardín con altillo desde el cual veía cientos de cabezas por delante y detrás de las carrozas.
la cabalgata pasó rápido y de camino a casa compré un roscón. preparé chocolate y cené el desayuno. mañana tengo guardia de urgencias y como no me apetece madrugar aún más para desayunar tranquilamente pues lo adelanté a la cena. qué rico!

feliz día de reyes! espero hayáis sido buenos para que se porten los tres magos de oriente. sacad brillo a los zapatos y a mimir!

hasta la próxima!

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