domingo, 18 de mayo de 2008

dueña e inquilina mano a mano

lo que os voy a contar os puede parecer inverosímil, pero es tan real como la vida misma. inhabitual, pero verídico. ocurrió tal día como el lunes 19 de mayo de 2008.

fuera bromas y misterios sí que es algo infrecuente. la dueña del piso en el que he vivido durante mis cuatro años de residencia y yo convivimos durante 24 horas en plena armonía y con una relación de amistad, hablando de todos los aspectos de la vida y de las relaciones de pareja.

resulta que marta quería venir a echar un vistazo al piso antes de que la menda lo abandonase definitivamente el 31 de mayo y además firmar contrato con los nuevos inquilinos. no tenía dónde alojarse la noche que tenía que pernoctar en zaragoza y la invité a casa.

el lunes por la mañana llegó a zaragoza después de 12 horas de tren (desde vigo). tras desayunar juntas nos fuimos en mi coche al centro comercial augusta, donde me acompañó a comprar unas deportivas para el monte y unas mallas. después la dejé de tiendas y me fui a casa a terminar mis preparativos para mi viaje de vacaciones.

por la tarde llegó cargada de bolsas me enseñó los regalos que había comprado para su niño, su sobrino y su chico. me ayudó a empaquetar mi tecnología (altavoces, ordenador, …) y tomamos el postre juntas. a media noche, enfrascadas en una conversación de lo más interesantes, sonó el teléfono. no podía dejar de reír cuando me di cuenta que al aparato estaba tom “contento” con su amigo olivier preguntándome el significado de “cómo me pongo”. resultado? los cuatro en videoconferencia hasta las 2 de la mañana. fue sumamente divertido.

el martes marta me hizo dos grandes favores: acompañarme y darme el visto bueno femenino en cuestión de modelito y acercarme a la estación de delicias para coger el bus a madrid, llevándose después mi coche y dejándomelo bien aparcadito al lado de casa. un detallazo!

marta, de corazón, estos cuatro años has sido una dueña impecable. pocas veces te he necesitado pero nunca me has fallado. y siempre te has preocupado por mí. espero tener la misma suerte con futuros arrendadores. nunca te olvidaré y prometo cumplir con mi visita a tus terras galegas.

hasta la próxima!

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